Piscinas Naturales

Más que una piscina, es la creación de un nuevo ecosistema: agua, plantas y microorganismos encuentran su equilibrio, atrayendo libélulas, aves y sapitos, y creando un lugar de baño vivo e integrado al paisaje.

Cuando el agua da forma al paisaje

Una piscina natural mantiene el agua limpia y en equilibrio a través de un sistema de filtración biológica. El agua circula entre la zona de baño y áreas de regeneración con plantas acuáticas, sustratos y microorganismos que trabajan en conjunto. A diferencia de una piscina convencional, no se busca esterilizar el agua, sino permitir que funcione de una manera más natural y viva.

Cada proyecto nace de las condiciones del lugar y de la forma en que las personas quieren relacionarse con el agua. Se trabajan las profundidades, las zonas de baño y regeneración, los bordes, la vegetación, los recorridos y la circulación del agua, buscando que la parte técnica y el paisaje se integren desde el comienzo.

La llegada del agua transforma el espacio. Aparecen nuevos reflejos, sonidos, humedad y vegetación, pero también nuevas maneras de habitarlo: bañarse, descansar, observar o simplemente pasar tiempo cerca del agua. Con el tiempo, la piscina deja de sentirse como un elemento aislado y comienza a ser parte natural del paisaje.

El diseño también continúa fuera de la piscina. El rebalse se incorpora al paisaje, conduciendo el agua hacia zonas húmedas y vegetación cercana, generando nuevas condiciones para las plantas y extendiendo la presencia del agua hacia otros sectores del proyecto.

Cada piscina puede desarrollarse de distintas maneras: desde el diseño completo, acompañado de planos, detalles y un manual constructivo, hasta un proceso con asesoría durante la obra o, dependiendo de la ubicación y las características del proyecto, un servicio de diseño, asesoría y construcción.